Tenían una forma de hablar, de actuar, o incluso de expresarse, que te hacía sentir comprendido. Era como si atravesaran la pantalla, el escenario o la página y dijeran: “Te entiendo”.
Y siempre se siente posible. Real. Humano.
En un mundo de necesidad y apariencias, necesitas algo que podrías haber esperado.
Por eso esta pérdida se siente tan personal.
El impacto que cambia
cuando se dan noticias como esta, la primera reacción es la incredulidad.
“No… es terrible”.
Actualizas la página.
Consultas otra fuente.
Esperamos que haya sido un error.
Pero entonces empezó a llegar la confirmación. Empiezas a aferrarte. Empezaron a trabajar. Los recuerdos inundaron las redes sociales.
Y de repente, la verdad se vuelve innegable.